fbpx

Por Susana Rocío Mejía de Acosta

Psicóloga y Autora de Libro “Memorias con Vida”

 

A estas alturas del año 2020 ya hemos aprendido a vivir “la nueva normalidad” como es el uso de mascarillas, desinfectarnos constantemente, lavado de manos entre otros, esto independientemente de la realidad que cada persona viva en su entorno. Sin embargo, es importante tomar en cuenta que esta etapa también ha implicado sucesos externos que han estado fuera de nuestro alcance y a los que nos ha tocado enfrentarnos constantemente, como, por ejemplo: personas cercanas, familiares o nosotros mismos enfrentar la pandemia que estamos viviendo actualmente e incluso fallecimientos de personas cercanas o familiares, desempleo, cierre de empresas, entre otros. Todo esto genera diferentes emociones como: miedo, tristeza, ira, enfado, nerviosismo, preocupación, alegría, entre otros.

Es por eso que también es importante que, así como hemos aprendido a protegernos físicamente de esta pandemia e incluir nuevas rutinas en nuestra vida, también incluyamos rutinas que nos ayuden a cuidar nuestro bienestar emocional, ya que nuestras emociones generan estados de alerta que nos pueden llevar a perder el control de nuestras acciones. A continuación te daré 5 consejos que te pueden ayudar a establecer nuevas rutinas de cuidado de bienestar emocional:

  1. Cuidar nuestro entorno físico: Nuestros espacios físicos también están relacionados con nuestro bienestar mental, cuidar de nuestro cuerpo, salud y espacio físico, nos permitirá crear entornos en los que nos sintamos bien, alimentarnos de la mejor forma y si es necesario transformar nuestros entornos de forma que nos sintamos a gusto en ese lugar a donde pasamos la mayor parte de nuestro día, bajar la intensidad de los sonidos, trabajar en espacios con suficiente luz y un ambiente a donde nos sintamos a gusto.
  2. Cuidar de nuestra mente: Nuestros pensamientos reflejan la forma como está funcionando nuestro cerebro, la carga de pensamientos negativos como la autocompasión, compararnos constantemente, o sobre saturación de información negativa promueven acciones que nos pueden llevar a conductas ansiosas o depresivas y que no benefician nuestro estado emocional. Por eso La mejor forma de cuidar nuestra mente es mantenerla activa con cosas positivas que nos ayuden constante mente por ejemplo: buscar la formación continua, cuestionar nuestros pensamientos negativos, leer, generar nuevos aprendizajes y nuevos hábitos, son acciones que nos ayudarán a nuestro proceso de reinvención y crecimiento.
  3. Cuidar de nuestras acciones: El saber Identificar las acciones y comportamientos que no son favorables para nuestro bienestar físico y mental nos dan una señal de alerta que nos ayudará a trabajar en ellas, por ejemplo: Si no dormimos suficiente esto nos generará repercusiones, por ejemplo: Falta de concentración, cansancio físico, encontrarnos de mal humor y baja de nuestras defensas. Por eso es importante generar actividades que nos gusten y nos hagan crecer. Actuar implica: reconocer nuestras emociones y generar acciones que nos permitan hacer cambios positivos en nuestra vida como nuevas rutinas, etc.
  4. Mantener relaciones positivas: Es importante no asilarnos emocionalmente, buscar nuestros los círculos de apoyo con los cuales podamos conversar y platicar sobre nuestras emociones y sentimientos, personas con quienes no nos de miedo o vergüenza mostrarnos vulnerables rodearnos de personas que vibren en nuestra misma sintonía, reparar relaciones si es necesario, perdonar y pedir perdón incluso a hacia nosotros mismos. Es importante conocer también que el reconocer nuestras emociones y manifestarlas con las personas correctas será otro punto a nuestro favor.
  5. Autocuido: Es el cuidado que dedicamos hacia nosotros mismos, hay una frase muy conocida que dice “nadie puede dar lo que no tiene” y el autocuido hace referencia a las acciones o hábitos que beneficien nuestra salud física, mental, emocional, espiritual. Es importante vernos bien, sentirnos bien y tomarnos el tiempo para consentirnos y hacer actividades que nos ayuden a recargar energías y sentirnos mejor. Genera espacios de silencio, quietud, reflexión, ya sea a través de la oración personal, meditación, espacio para reírnos y disfrutar de las cosas buenas que nos da la vida nos acciones que beneficiarán nuestro estado emocional.

 

Finalmente recordemos que nuestro bienestar emocional depende de nosotros mismos y el prestar atención a cada una de las áreas antes mencionadas no puede beneficiar para cuidarnos más ya que es importante dedicarle espacio a nuestra mente y nuestras emociones que son las que generan acciones ya sea positivas o negativas que nos ayudan a mantener nuestras defensas y a mantener nuestro bienestar emocional lo cual nos beneficiará en nuestras relaciones interpersonales y nuestra salud física y mental.  Y como dice en el libro de Memorias con vida: “Reflexionando descubrimos que el amor nos da energías y nos hace amar nuestro presente, nuestro ahora, lo que somos a pesar de lo que fuimos”.